Me forcé en mantener los parpados abiertos , pero el cansancio estaba ganando terreno .
Mis últimas fuerzas cedieron , la muerte ya no me parecía tan horrible .
Mis parpados se cerraron dejando descansar a mis ojos inyectados en sangre .
Suspiré aliviada y cuando su deforme mano agarró con fuerza mi cuello , todavía sonreía .
Empezó a apretarme la garganta hasta dejarme sin aire , la asfixia había sido menos dolorosa que todos aquellos días sin sueño .
Por fin pude descansar y ni sus asquerosas palabras me causaron daño , solo las oí : Eres mía , para siempre mía Nancy .
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