Oí un te quiero de sus carnosos labios , y sonreí emocionada y llena de aquel amor que sentíamos el uno por el otro .
Apreté el gatillo . La sangre empezó a salir a borbotones de ese músculo llamado corazón . Lo cogí antes de caer al suelo y lo rodeé con mis brazos , besé sus labios por última vez . Yo también te quiero , pronuncié con los ojos bañados en lagrimas .
Abandoné su cuerpo en la fría azotea donde nació nuestro amor .
Tiré el vestido rojo que él me había regalado .
Me subí al borde del tejado y me entregué desnuda al frío viento de un soñoliento Manhattan .
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